Tú identidad es primero

 

Ser uno mismo es el privilegio más grande que recibimos al nacer. Sin embargo, a medida que crecemos, el entorno parece empujarnos en la dirección opuesta: nos incita a formar grupos, a encajar y a "pertenecer" a toda costa. El riesgo de este juego es alto: la pérdida paulatina de la propia identidad.

​A veces, terminas haciendo cosas que no quieres o tomando decisiones que no resuenan con quien realmente eres, solo por el miedo a quedar fuera. Nos volvemos expertos en aplicar filtros a nuestra personalidad, para ser "correctos", agradar y encajar en moldes preestablecidos.

​Es cierto que existen códigos sociales según el escenario en el que nos movamos; la vida exige cierta versatilidad. Pero considero que, incluso en esos momentos, nuestra esencia debe permanecer intacta. Quizás nos toque presentar versiones distintas de nosotros mismos dependiendo de la situación, pero esa capacidad de adaptación no debe ser una máscara de hipocresía, sino el escape perfecto para proteger y seguir siendo, en el fondo, exactamente quienes deseamos ser.

Cuentame en los comentarios, si este tema resuena contigo y si manejas con diplomacia todos tus escenarios 

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